Aklla cumple cinco años en Madrid: cinco años acercando Perú a la mesa
Aklla cumple este 28 de agosto cinco años en Madrid. Cinco años desde que abrió sus puertas con una idea sencilla: llevar sabores y platos de la gastronomía peruana al formato de la tapa para que descubrirlos fuera más fácil, compartido y cercano.
El 28 de agosto de 2021 comenzaba la historia de Aklla en la calle Elfo, en Madrid. Detrás del restaurante había entonces una pregunta que todavía hoy sigue explicando buena parte de lo que somos: ¿cómo conseguir que alguien que apenas conoce la cocina peruana se anime a descubrirla?
Perú tiene una de esas gastronomías en las que resulta difícil quedarse con un solo plato. Ceviches, causas, anticuchos, ajíes, arroces, guisos… La variedad es enorme. Pero, para quien se acerca a ella por primera vez, elegir entre tantos nombres, ingredientes y sabores desconocidos también puede resultar complicado.
La respuesta de Aklla fue recurrir a algo que el público español conoce perfectamente: la tapa. No para hacer menos peruana nuestra cocina, sino para hacer más sencillo llegar a ella.
Una mesa, varias tapas y mucho Perú
Desde el principio, Aklla apostó por llevar diferentes elaboraciones peruanas a pequeñas porciones que permitieran pedir varias, ponerlas en el centro de la mesa y compartirlas. De esta forma, una causa limeña, un ceviche o unos anticuchos podían convivir en una misma comida. Ya no era necesario escoger un único plato para descubrir una cocina nueva: se podía probar un poco de aquí, otro poco de allá y dejar que la curiosidad hiciera el resto.
La documentación de Acción contra el Hambre de 2021 ya presentaba el proyecto como un restaurante de tapas peruanas y resumía aquella propuesta alrededor de una idea muy clara: el sabor peruano llevado al formato tapa.
Cinco años después, esa filosofía continúa presente en la carta de Aklla. La sección de especialidades mantiene las tapas peruanas como una de las señas de identidad de la casa y expresa directamente la idea que dio sentido al formato desde el principio: utilizar la tapa como una manera de descubrir la comida peruana.
Es también la idea que sigue definiendo hoy al restaurante: una mesa con varios platos, conversación y sabores de Perú para compartir.
Una idea poco habitual en 2021 que hoy resulta mucho más familiar
Cuando Aklla abrió sus puertas, construir la propuesta de un restaurante peruano alrededor del formato tapa era todavía algo poco habitual en Madrid. Aklla apostó desde el principio por convertir ese concepto en el centro de su identidad: no se trataba simplemente de incluir alguna elaboración pequeña en la carta, sino de utilizar una costumbre profundamente vinculada a la cultura española —compartir tapas alrededor de una mesa— como puerta de entrada a la gastronomía peruana.
Cinco años después, el contexto ha cambiado. Hoy el término “tapas peruanas” tiene una presencia mucho mayor y puede encontrarse expresamente en las propuestas de otros restaurantes de Madrid. Es una evolución interesante: una forma de presentar la cocina peruana que entonces necesitaba bastante explicación resulta ahora cada vez más reconocible.
No sabemos cuántas personas han descubierto su primer ceviche, su primera causa o su primer anticucho gracias a una tapa. Pero sí sabemos que, durante estos cinco años, muchas han cruzado la puerta de Aklla dispuestas a probar. Y muchas han vuelto.
Cinco años que también se cuentan en las opiniones de los clientes
Hay otra forma de mirar estos cinco años: escuchar lo que han ido dejando escrito quienes se han sentado a nuestras mesas. A fecha de este quinto aniversario, Aklla mantiene una valoración de 4,8 sobre 5 en Google, con más de 600 reseñas. En TheFork alcanza un 9,5 sobre 10, con una valoración especialmente elevada de la comida.
Pero las cifras cuentan solo una parte. Al recorrer las opiniones aparecen temas que se repiten: el trato cercano, un espacio pequeño y acogedor, la relación calidad-precio y, sobre todo, la comida. Se mencionan el ceviche, el arroz chaufa, el ají de gallina y otras preparaciones que han acompañado estos años de Aklla.
También aparece algo especialmente importante para nosotros: clientes que valoran precisamente la posibilidad de pedir diferentes cosas y probar más de un sabor peruano en una misma comida.
Porque detrás de cada valoración hay algo que una puntuación no puede resumir: cumpleaños celebrados aquí, primeras visitas, personas que han regresado, peruanos que encuentran sabores conocidos y madrileños que se acercan por primera vez a una cocina diferente. Todo eso también forma parte de estos cinco años.
Un restaurante nacido del emprendimiento
La historia de Aklla tampoco puede separarse de la de Eloísa Vereau, su fundadora, ni del camino necesario para convertir una idea en un restaurante.
El proyecto contó en sus inicios con el apoyo de los programas de emprendimiento de Acción contra el Hambre. Años después, la propia organización destacaría a Aklla como uno de los restaurantes surgidos de sus programas de emprendimiento social y recogería cómo aquel acompañamiento ayudó a transformar una idea y unas ganas de emprender en un negocio capaz también de generar empleo.
Aquella relación se ha mantenido con el tiempo a través de iniciativas como Restaurantes contra el Hambre. Y la evolución ha continuado.
En 2026, Aklla pudo realizar diferentes mejoras en sus instalaciones gracias al apoyo recibido dentro del programa internacional Backing International Small Restaurants, dirigido a pequeños restaurantes independientes y a reforzar su papel dentro de las comunidades en las que trabajan.
Son pasos que quizá se ven menos que un ceviche cuando llega a la mesa, pero que también ayudan a explicar lo que significa mantener abierto, consolidar y hacer crecer un pequeño restaurante durante cinco años.
Cinco años después, seguimos queriendo que pruebes Perú
Cumplir cinco años invita inevitablemente a mirar atrás: a aquella apertura del 28 de agosto de 2021, a las primeras tapas y a las primeras personas que entraron sin saber exactamente qué iban a encontrarse. A quienes llegaron recomendados por un amigo, a quienes descubrieron un plato y volvieron para pedirlo otra vez, y a quienes regresaron después acompañados de su pareja, su familia o sus compañeros de trabajo.
También invita a comprobar cuánto ha cambiado todo alrededor. La cocina peruana tiene cada vez una mayor presencia en Madrid y aquella expresión —“tapas peruanas”— que formaba parte de una propuesta muy poco habitual cuando comenzamos hoy resulta bastante más familiar.
Nos gusta pensar que Aklla ha aportado su pequeño grano de arena a ese camino.
Cinco años después, nuestra intención sigue siendo esencialmente la misma: que sentarse a la mesa permita descubrir un poco más de Perú. Pedir varias cosas, compartirlas, encontrar un sabor conocido o probar uno por primera vez. Y quedarse un rato más.
A todas las personas que han formado parte de estos primeros cinco años —clientes, equipo, familia, vecinos, amigos y quienes nos ayudaron a poner en marcha y hacer crecer este proyecto—, gracias por elegir Aklla.
Seguimos poniendo la mesa.